Mira el sistema, no solo las piezas
Cuando algo sigue fallando, observa cómo interactúan las partes en lugar de culpar piezas individuales.
Pensamiento crítico, sesgos cognitivos, toma de decisiones y aprender a ver con claridad. El sistema operativo detrás de todo lo demás.
Cuando algo sigue fallando, observa cómo interactúan las partes en lugar de culpar piezas individuales.
Asigna probabilidades aproximadas a los resultados en lugar de fingir que sabes qué pasará con certeza.
Si te sientes experto después de poco tiempo aprendiendo algo, probablemente estés en el pico de la falsa confianza.
El primer número que escuchas moldea todos los que vienen después — establece tu propio punto de referencia antes de que alguien lo haga por ti.
Tu cerebro convierte eventos aleatorios en historias ordenadas — desconfía de explicaciones que parecen demasiado limpias.
Cuando todos están de acuerdo fácilmente, quizás nadie se siente seguro para discrepar — no que la idea sea buena.
Tu feed está optimizado para la interacción, no para la precisión — consume noticias deliberadamente, no pasivamente.
Antes de asumir que alguien quiso hacerte daño, considera que simplemente no estaba pensando.
Empieza con la explicación que requiere menos suposiciones — la complejidad debería ser el último recurso.
Las historias de éxito ocultan los fracasos — siempre pregunta cuántas personas intentaron lo mismo y no lo lograron.
Que algo sea fácil de recordar no significa que sea probable — comprueba las probabilidades reales.
Cuando te sientas obligado a elegir entre dos opciones, busca la tercera que tu enfoque está ocultando.
Que dos cosas sucedan juntas no prueba que una cause la otra — busca siempre factores ocultos.
Siempre subestimas cuánto tiempo toman las cosas — planifica basándote en cuánto tardaron realmente la última vez.
El sesgo retrospectivo reescribe tu memoria — no lo predijiste, solo lo recuerdas así.
El efecto foco te hace creer que todos se dieron cuenta — casi seguro que no.
El sesgo de negatividad hace que una cosa mala pese más que muchas buenas — corrígelo deliberadamente.
Culpamos el carácter ajeno pero excusamos el nuestro por las circunstancias — la situación suele importar más.