Ralla la cáscara antes de exprimir, luego congélala
Casi toda receta que pide jugo de limón o de lima desperdicia la parte con más sabor: la cáscara. Antes de cortar y exprimir, ralla siempre primero — toma quince segundos y la fruta funciona exactamente igual después.
Extiende la ralladura en un plato pequeño, congélala una hora, luego pásala a una bolsa o frasco. Se conserva meses y aporta un sabor cítrico intenso a marinadas, repostería y aderezos cuando lo necesites, sin comprar más fruta. Un solo hábito, el doble de valor de cada limón.
La idea
Ralla la cáscara antes de exprimir y congélala — sabor cítrico gratis durante meses de la misma fruta que ya usabas.
Experiencia viva
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