Nunca mezcles lejía con amoníaco ni con limpiadores ácidos
La lejía con cloro se diluye solo con agua. Con ácidos — vinagre, la mayoría de los limpiadores de inodoro, antical y quitaóxido — libera gas cloro; con amoníaco — limpiacristales, o la orina de un inodoro sin descargar o de un arenero — gases de cloramina. El accidente habitual no es un cubo con mezcla, sino dos productos usados uno tras otro en el mismo inodoro, lavabo o desagüe: usa un producto cada vez y aclara o tira de la cadena entre uno y otro.
Si se han mezclado, sal primero de la habitación y llévate a niños y mascotas; abre ventanas solo si no retrasa la salida. Dificultad para respirar, pitidos al respirar, dolor en el pecho o confusión: llama a emergencias. Ante otros síntomas — tos, escozor de ojos, náuseas — pide consejo ya al servicio de emergencias o al centro de toxicología. Los síntomas pueden aparecer horas después; si aparecen, llama enseguida.
Qué se forma, dónde se esconden ácidos y amoníaco y qué hacer paso a paso: nunca mezcles lejía con amoníaco, vinagre u otros limpiadores.
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