El silencio no es consentimiento — ni en la ley ni en los contratos
Existe una idea errónea común de que si no respondes a algo, lo has aceptado por defecto. En la mayoría de los sistemas legales, el silencio no constituye aceptación de una oferta ni modificación de términos. Si alguien te envía nuevas condiciones y las ignoras, eso no significa que aceptaste. De igual forma, si propones algo y no recibes respuesta, la otra parte no ha aceptado.
Sin embargo, hay excepciones importantes — algunos contratos incluyen clausulas como "si no objetas en 14 días, los cambios entran en vigor". Siempre revisa las clausulas de aceptación automática, especialmente en seguros, servicios de suscripción y contratos laborales. El silencio es complejo. Ante la duda, responde explícitamente — aunque sea solo para decir "no estoy de acuerdo".
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