Juzgar una decisión solo por su resultado es una trampa
Una apuesta imprudente que sale bien parece genialidad. Una decisión bien meditada que falla por mala suerte parece incompetencia. Este es el sesgo de resultado: juzgamos la calidad de una decisión por su resultado en lugar del proceso detrás de ella. Pero la suerte siempre es un factor. Buenas decisiones pueden tener malos resultados, y malas decisiones pueden tener éxito por casualidad. Si solo evalúas resultados, aprenderás las lecciones equivocadas. Evalúa el razonamiento, la información disponible y el proceso.
La idea
El sesgo de resultado confunde suerte con habilidad — juzga el proceso, no solo el resultado.
Experiencia viva
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