El pánico se propaga más rápido que el propio peligro
En una sala llena, un estadio o un edificio en llamas, la amenaza real rara vez mata a tantas personas como la estampida de quienes intentan escapar de ella. Una sola persona que corre o grita puede desencadenar una reacción en cadena mucho antes de que el peligro real llegue siquiera a alguien.
Ser la persona tranquila en la sala no es algo pasivo — es una de las cosas más útiles que puedes hacer. Muévete con intención en vez de correr a ciegas, habla con voz baja y firme si otros te miran buscando guía, y dirígete hacia una salida conocida en lugar de seguir simplemente a la multitud más ruidosa.
La idea
Cómo te mueves en una crisis puede calmar a una multitud o provocar una estampida — la calma contagia tanto como el pánico.
Experiencia viva
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