Nunca envíes dinero a alguien que solo conoces por internet
Las estafas románticas siguen un patrón reconocible: cariño intenso en pocos días, resistencia a video-llamar o encontrarse en persona y, finalmente, una crisis — una factura médica, un envío atascado, una tarifa de visa — que solo tu dinero puede resolver. La historia está diseñada para sentirse urgente y personal, de modo que no te detengas a cuestionarla.
La regla que te protege es absoluta: nunca envíes dinero, tarjetas de regalo ni criptomonedas a alguien que no hayas conocido en persona, sin importar cuán real se sienta la conexión ni cuán convincente suene la emergencia. Si esa persona evita una video-llamada o un encuentro real tras semanas de hablar, esa resistencia es la respuesta, no un detalle que puedas pasar por alto.
La idea
Una relación real puede esperar a una video-llamada — nunca envíes dinero a alguien que no has conocido en persona.
Experiencia viva
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